√ Con motivo del Día Mundial de la Visión, COOCYL lanza #TuVisiónTeAvisa, una nueva iniciativa que enseñará a identificar durante los próximos meses aquellos cambios y molestias visuales que no deberíamos normalizar
√ Visión borrosa, fatiga ocular, dolores de cabeza, picor, enrojecimiento, necesidad de alejar el móvil o deslumbramientos son algunas señales que pueden indicar la necesidad de una revisión visual

Alejar cada vez más el teléfono para leer un mensaje. Entornar los ojos para distinguir algo a distancia. Terminar la jornada frente al ordenador con visión borrosa o dolor de cabeza. Sentirse más inseguro al conducir de noche porque las luces deslumbran. Necesitar más iluminación que antes para leer. O comprobar que un niño se acerca excesivamente a los libros o a las pantallas.
Son situaciones cotidianas que muchas veces incorporamos a nuestra rutina y acabamos considerando normales. Sin embargo, pueden ser la manera en la que nuestro sistema visual nos está indicando que algo ha cambiado o no va bien.
Con motivo del Día Mundial de la Visión, el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) pone en marcha #TuVisiónTeAvisa, una nueva iniciativa de divulgación y sensibilización que se desarrollará durante los próximos doce meses para ayudar a la población a reconocer esas señales, comprender por qué es importante prestarles atención y saber cuándo conviene acudir a una revisión.
“Tenemos una enorme capacidad para adaptarnos, y eso hace que muchas veces vayamos modificando nuestros hábitos sin preguntarnos por qué ponemos más luz, alejamos el móvil, dejamos de conducir de noche o pensamos que acabar el día con los ojos cansados es inevitable. Lo importante es no normalizar automáticamente esos cambios”, explica Ana Belén Cisneros, vicedecana de COOCYL.
Entre todas estas señales, Cisneros destaca que la visión borrosa es uno de los síntomas que con mayor frecuencia refieren los pacientes en los establecimientos sanitarios de óptica, ya sea al mirar de lejos, de cerca o frente a la pantalla del ordenador. A ella pueden sumarse la sensación de ojos cansados o fatiga ocular después de muchas horas de lectura o trabajo en visión próxima, el picor o la necesidad de frotarse los ojos, los dolores de cabeza—especialmente en la zona frontal—, el enrojecimiento, el lagrimeo excesivo o la necesidad de entrecerrar o guiñar los ojos para conseguir ver mejor.
Una señal no es un diagnóstico
Ese será precisamente uno de los principales mensajes de #TuVisiónTeAvisa. Un mismo síntoma puede tener diferentes explicaciones, y experimentar alguna de estas situaciones no significa necesariamente que exista una determinada patología.
Por ello, la campaña no pretende proporcionar herramientas para el autodiagnóstico, sino fomentar una actitud preventiva y recordar la importancia de las revisiones visuales.
“No queremos que alguien que vea borroso o tenga dolor de cabeza busque una respuesta por su cuenta y concluya qué problema tiene. Queremos que piense: ‘Esto antes no me pasaba, quizá debería revisarme’. A partir de ahí, somos los profesionales sanitarios quienes debemos valorar cada caso”, señala Cisneros.
Una revisión optométrica permite ir mucho más allá de comprobar si una persona necesita gafas o si su graduación ha variado. El óptico-optometrista puede evaluar diferentes aspectos del funcionamiento visual, detectar alteraciones, ofrecer soluciones dentro de sus competencias y derivar a otros profesionales sanitarios cuando encuentre signos que requieran una valoración especializada.
Además, nuestros ojos no nos “avisan” de la misma manera a todas las edades. En la infancia, por ejemplo, la dificultad añadida es que los niños no siempre son conscientes de que ven mal, porque no tienen otro patrón con el que comparar su visión.
Entornar los ojos, acercarse demasiado a los textos, adoptar posturas extrañas, saltarse líneas durante la lectura o presentar molestias después de realizar determinadas tareas visuales pueden ser algunas señales que padres y profesores deberían observar.
“Un niño puede pensar que todo el mundo ve como él. Por eso es tan importante no esperar siempre a que diga ‘no veo’. Hay comportamientos que pueden estar indicándonos que merece la pena comprobar cómo está funcionando su visión”, apunta la vicedecana de COOCYL.
En la edad adulta, las señales pueden ser diferentes. Las largas jornadas de trabajo en visión próxima y con dispositivos digitales pueden ir acompañadas de cansancio ocular, sequedad, picor, visión borrosa o dolores de cabeza. También conviene prestar atención a la aparición de halos alrededor de las luces, especialmente perceptibles durante la conducción nocturna y que pueden estar relacionados, entre otras causas, con defectos refractivos como un astigmatismo no corregido.
No todas las señales, sin embargo, tienen la misma urgencia. La aparición de moscas volantes o miodesopsias puede estar relacionada con cambios en el humor vítreo, pero si surgen de forma repentina, especialmente si aumentan bruscamente o se acompañan de destellos u otros cambios visuales, es importante realizar una valoración para descartar problemas de mayor gravedad que puedan afectar a la retina.
Día Mundial de la Visión: “Ama tus ojos”
La puesta en marcha de #TuVisiónTeAvisa coincide con la celebración, el próximo 8 de octubre, del Día Mundial de la Visión, promovido por la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que un año más invita a la población de todo el mundo a sumarse al movimiento #LoveYourEyes (Ama tus ojos) y a convertir el cuidado de la salud visual en una prioridad. La iniciativa internacional reivindica, además, que todas las personas puedan acceder a una atención ocular disponible, accesible y asequible.
En 2026, la IAPB quiere situar especialmente a las personas y sus experiencias en el centro de la salud visual, movilizando a ciudadanos, profesionales y organizaciones para aumentar la concienciación y reclamar una mayor prioridad para el cuidado de los ojos.
Con este mismo objetivo, COOCYL irá profundizando a lo largo del próximo año en diferentes situaciones bajo el paraguas de #TuVisiónTeAvisa.
La visión nocturna y la conducción será una de ellas: ¿por qué una persona puede desenvolverse perfectamente durante el día y sentirse cada vez más insegura cuando conduce de noche? También habrá espacio para la miopía infantil y sus señales, la fatiga asociada a las tareas prolongadas de cerca y las pantallas, los cambios relacionados con la presbicia y el paso de los años, o la influencia de la visión en la movilidad y autonomía de las personas mayores.
“Queremos hablar de situaciones en las que cualquier persona pueda reconocerse y explicar qué puede estar diciéndonos nuestra visión. Algunas señales serán simplemente la consecuencia de cambios naturales o de nuestras exigencias visuales; otras necesitarán una solución y algunas pueden requerir una valoración rápida. Lo importante es saber escucharlas”, resume Cisneros