√ Desde el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas y el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León explican que la exposición al humo, las cenizas y las partículas en suspensión puede provocar irritación, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño o visión borrosa, además de agravar patologías previas como el ojo seco

Igualmente, la vicedecana de COOCYL, Ana Belén Cisneros, asegura que “en Castilla y León estamos viendo cómo el humo puede afectar a personas que se encuentran lejos de los incendios” y destaca que, ante cualquier molestia ocular, “es fundamental proteger los ojos, limitar la exposición al humo y consultar con un óptico-optometrista si los síntomas persisten o empeoran”.
Ante episodios de elevada concentración de humo, los ópticos-optometristas aconsejan evitar permanecer al aire libre y mantener cerradas puertas y ventanas cuando la calidad del aire sea deficiente.
También recomiendan no frotarse los ojos, lavarse las manos antes de tocarlos y utilizar lágrimas artificiales sin conservantes para favorecer la lubricación y ayudar a eliminar las partículas depositadas sobre la superficie ocular.
Las personas que utilizan lentes de contacto deben reducir su uso durante estos episodios y sustituirlas temporalmente por gafas. Cuando resulte imprescindible permanecer en el exterior, el uso de gafas de sol o de protección puede disminuir parcialmente la entrada de partículas.
“La principal recomendación es reducir la exposición, evitar frotarse los ojos y extremar las precauciones en las personas con ojo seco o que utilizan lentes de contacto”, señalan los expertos.
Cuándo solicitar atención profesional
El CGCOO y el COOCYL recomiendan acudir a un profesional sanitario si aparece dolor ocular intenso, disminución importante de la visión, secreción abundante, inflamación de los párpados o una sensación persistente de cuerpo extraño. También debe solicitarse valoración si las molestias se prolongan durante más de 24 o 48 horas o empeoran progresivamente.
Si se produce una irritación importante, se aconseja lavar el ojo durante varios minutos con abundante suero fisiológico o agua limpia. No se debe intentar extraer una partícula que parezca adherida ni utilizar colirios con medicamentos sin prescripción.
“El dolor ocular intenso, la disminución de la visión o la persistencia de la sensación de cuerpo extraño tras el lavado no deben banalizarse. En estos casos es necesario acudir cuanto antes a un profesional sanitario para valorar la superficie ocular”, concluye el presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.