√ “El investigador principal, el catedrático Raúl Martín Herranz, vocal de COOCYL, asegura que este reconocimiento “culmina décadas de trabajo y demuestra que se puede investigar en Optometría al mismo nivel que cualquier otra disciplina científica”
√ El grupo, formado también por las profesoras y colegiadas de COOCYL Irene Sánchez Pavón y Sara Ortiz Toquero, junto a Pilar Guadalupe Rodríguez Zarzuelo, investiga en tecnología oftálmica, superficie ocular, lentes de contacto, salud pública e innovación docente

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Valladolid (UVa) aprobó el pasado 6 de febrero la creación del primer Grupo de Investigación Reconocido (GIR) en Optometría de la institución, tras superar la evaluación favorable de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Castilla y León (ACSUCyL).
Se trata de un hito histórico para la profesión, ya que hasta ahora el equipo funcionaba como grupo interno del IOBA, pero con este reconocimiento adquiere carácter oficial como grupo de investigación de la Universidad a nivel global, adscrito al área de Medicina dentro de Ciencias de la Salud.
El investigador principal es el catedrático Raúl Martín Herranz, vocal del Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL), quien lidera un equipo integrado por las también profesoras y colegiadas Irene Sánchez Pavón y Sara Ortiz Toquero, además de Pilar Guadalupe Rodríguez Zarzuelo, miembro del IOBA. Igualmente, el grupo prevé incorporar próximamente a una investigadora predoctoral y a varios investigadores asociados que han desarrollado su tesis en el seno del equipo.
Un reconocimiento muy relevante para la Optometría
El procedimiento para constituirse como GIR exige cumplir estrictos criterios académicos y científicos. Entre ellos, contar con al menos tres profesores a tiempo completo y presentar los logros investigadores de los últimos cinco o diez años para su evaluación externa por parte de ACSUCyL.
A nivel práctico, el reconocimiento supone estabilidad institucional y mayores posibilidades de acceso a financiación competitiva. “Un GIR es un reconocimiento a la labor investigadora y te permite optar con más fuerza a proyectos y recursos. Además, esperamos que nos ayude a dar más visibilidad a la investigación en Optometría que hacemos en la Universidad de Valladolid”, señala Martín Herranz.
En el plano personal y profesional, el catedrático subraya el carácter simbólico del logro: “Es la culminación de que se puede hacer investigación propia en Optometría. Hace 30 años no podíamos hacer ni la tesis doctoral propia en esta disciplina y hoy estamos al mismo nivel que cualquier otra área científica”.
Líneas de investigación y proyectos en marcha
El nuevo GIR en Optometría estructura su actividad en cuatro grandes líneas:
- Evaluación y desarrollo de nueva tecnología y técnicas de exploración oftálmica.
- Superficie ocular y lentes de contacto.
- Salud pública.
- Innovación docente.
Entre los proyectos en activo destaca un estudio sobre lentes progresivas para la presbicia orientado a reducir el abandono de este tipo de compensación óptica, uno de los problemas más habituales en la práctica diaria.
Asimismo, el grupo ha culminado recientemente dos tesis doctorales centradas en la aplicación de la inteligencia artificial a la atención visual y a la formación de futuros profesionales: el desarrollo y validación de un asistente virtual basado en IA para apoyar la toma de decisiones en atención visual primaria, y un e-simulador de interacción clínica en lentes de contacto para la enseñanza de la contactología.
Además, el equipo prepara nuevos proyectos sobre el estudio de la lágrima en el síndrome visual informático y una propuesta europea centrada en el desarrollo de nueva tecnología para la exploración de la córnea.
Un salto cualitativo para la profesión
Para los ópticos-optometristas de Castilla y León, este reconocimiento supone un avance estratégico en el desarrollo científico de la profesión.
“Nos permitirá orientar proyectos a problemas propios de nuestra disciplina: mejorar la adaptación de lentes de contacto, desarrollar técnicas para evaluar la salud visual que faciliten la detección precoz de patologías y la derivación más segura al oftalmólogo, o resolver situaciones del día a día, como el abandono de lentes progresivas”, destaca Martín Herranz.
El investigador insiste en que la profesión ha evolucionado notablemente en las últimas décadas: “La parte comercial está superada. Somos profesionales sanitarios cualificados para mejorar la salud visual de la población, pero también científicos que generamos evidencia para seguir avanzando y mejorar el cuidado de la salud visual de la población”.
Con este GIR, Valladolid y Castilla y León se sitúan a la vanguardia nacional en investigación específica en Optometría. Según Martín Herranz, en España existen muy pocos grupos propios de esta disciplina —en universidades como Valencia, la Complutense de Madrid o Santiago de Compostela— lo que convierte este reconocimiento en un hito “impensable hace apenas 25 años” y en un referente con proyección nacional e internacional.