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Entrevista a Alexandra Benavente Pérez

 Profesora ayudante en la SUNY College of Optometry de Nueva York, el 21 de diciembre impartió en la sede del COOCYL la sesión formativa 'Nuevos avances en investigación sobre control de la miopía'

"Tenemos que empezar a considerar la miopía como algo más que una inconveniencia visual y un defecto óptico"

 En los últimos años, la prevalencia de la miopía ha ido en aumento, y es motivo de consulta cotidiana en los gabinetes optométricos. Por ello, resulta fundamental estar al día en las investigaciones que se centran en mejorar el conocimiento y el abordaje de este trastorno refractivo.  

Comunicación COOCYL, 22 de diciembre de 2015. ­Alexandra Benavente, profesora ayudante doctor en la SUNY College of Optometry (Nueva York, EE.UU.), ha expuesto en el COOCYL algunos de los avances científicos más recientes en este campo. El control visual del crecimiento ocular y la hemodinámica del flujo sanguíneo ocular, la integración espacial y temporal de estímulos visuales, el desarrollo del estado refractivo y la evaluación clínica de lentes de contacto para el control de la miopía son algunos de los campos de estudio en los que esta especialista centra su labor.

En la sesión formativa que ha impartido en el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León ha hablado sobre la investigación actual en el campo de la miopía y su control. ¿Qué avances destacaría en este ámbito?

Estamos en un momento clave para nuestra labor clínica como profesionales de la visión. Los porcentajes de miopía se están multiplicando a nivel mundial y la convierten en un problema serio para la salud pública. Los expertos se refieren a ella como epidemia mundial, y las evidencias clínicas y científicas nos confirman que al ser miopes tenemos más riesgo de padecer patologías oculares. Tenemos que empezar a considerar la miopía como algo más que una inconveniencia visual y un defecto óptico, y comenzar a emplear el conocimiento científico de los últimos años para prevenir su desarrollo y controlar su progresión.

La miopía es un trastorno visual muy frecuente cuya incidencia está en aumento. De hecho, ha llamado la atención sobre su elevadísima prevalencia en algunas poblaciones. ¿A qué se debe este incremento y de qué forma los factores genéticos, ambientales y del entorno influyen en la aparición y progresión de la miopía? 

La velocidad a la que está creciendo el número de miopes, no sólo en Asia, donde las cifras de Singapur y Taiwán están alcanzando niveles epidémicos, en torno al 90%, sino también en Europa y América, donde las cifras se han duplicado, es una evidencia clara de que existen factores, más allá de los genéticos, que están causando cambios refractivos en la óptica del ojo. El hecho de que en los últimos 30 años hayamos migrado de forma masiva a las ciudades y que en la actualidad dediquemos gran parte del día a realizar tareas de cerca (trabajo, ordenadores, teléfonos móviles) coexiste con el hecho de que nuestra genética nos hace cada vez más propensos a la miopía (tener padres miopes aumenta el riesgo de ser miope). Por lo tanto, al riesgo de la influencia genética y de la influencia medioambiental debemos también añadir el riesgo de la interacción entre ambos. La complejidad de la miopía hace necesario entender los factores que interactúan en ella y desarrollar estrategias que intercepten dichos mecanismos de manera efectiva.

¿Cuál es el eje de su labor investigadora en estos momentos?

En la actualidad, mi labor investigadora se centra en el estudio de diferentes diseños de lentes de contacto para corregir y controlar la progresión de la miopía, gracias a una beca de investigación patrocinada por Vistakon (la sección oftálmica de Johnson&Jonhson). Debido al elevado crecimiento del número de miopes en todo el mundo, se calcula que el porcentaje de pacientes con miopía degenerativa se va a multiplicar en las próximas décadas, lo que, a su vez, va a suponer un aumento en el número de pacientes con un riesgo elevado de ceguera. Estas preocupantes cifras han despertado mi interés en comenzar a estudiar y entender los procesos biológicos que caracterizan al ojo con miopía degenerativa, para lo cual he establecido nuevas colaboraciones con grupos de investigación de otras disciplinas (oftalmólogos, biólogos moleculares, fisiólogos e ingenieros). 

Una de sus líneas de trabajo es el control visual del crecimiento ocular y la hemodinámica del flujo sanguíneo ocular. ¿Cuál es el objetivo?

El ojo miope se caracteriza por ser un ojo de tamaño mayor que el ojo emétrope, con un patrón de crecimiento que no cesa en su momento. Para estudiar los mecanismos que interactúan en el desarrollo de la miopía es necesario centrarse primero en los mecanismos fisiológicos del crecimiento ocular normal e identificar en qué se diferencian del crecimiento acelerado del ojo miope. Por otra parte, el sistema vascular está a cargo de proporcionar el suministro adecuado de metabolitos para asegurar el adecuado funcionamiento de órganos y tejidos corporales, y esto no es una excepción en el caso del ojo. De hecho, la coroides es el tejido vascular con mayor índice de flujo sanguíneo corporal, y se ve drásticamente afectada en los casos de miopía patológica (como se puede observar en casos de maculopatíamiópica, neovascularización o degeneración coroidea). El objetivo de entrelazar estas dos líneas de investigación es estudiar los mecanismos responsables del desarrollo de la miopía por un lado, y de la reducción de flujo ocular en el ojo miope por otro, para evaluar la posibilidad de una estrategia clínica que prevenga el desarrollo de la miopía patológica degenerativa.

Habla de métodos experimentales para frenar la evolución de la miopía, como las lentes de contacto bifocales, la ortoqueratología, las gafas progresivas o la instilación de atropina. ¿Cuál es su evidencia en estos momentos?

Tanto la atropina de baja dosis, como las lentes de ortoqueratología y las lentes de contacto multifocales han demostrado hasta la fecha una reducción del índice de progresión de la miopía en torno al 40-50%, con riesgos mínimos. La efectividad de las gafas progresivas es menor, alrededor de un 25%. Para alcanzar dichos niveles de efectividad y reducir el riesgo de infecciones y efectos secundarios, es muy importante confirmar que tanto el optometrista como el paciente comparten expectativas realistas, que el tratamiento es el adecuado para cada paciente, que se le informa de manera detallada en persona, con gráficas, datos y cuadernos de los posibles efectos secundarios y que realizamos un seguimiento detallado de cada paciente y su tratamiento, tanto desde el punto de vista clínico como desde el punto de vista emocional y físico.

¿Por qué, a pesar de los resultados prometedores de algunos de ellos –como la ortoqueratología-, la corrección con gafas o lentes de contacto parece prácticamente la única opción de tratamiento, aparte de la cirugía?

En la Optometría, como en todas las profesiones sanitarias, existe un periodo de transición necesario a la hora de adoptar nuevas ideas, pruebas, diagnósticos y nuevos tratamientos. Las lentes de ortoqueratología, lentes de contacto multifocales y atropina de baja dosis son tratamientos farmacológicos y ópticos que conocíamos, pero no ha sido hasta este año cuando hemos tenido evidencia clínica contrastada acerca de su eficiencia para el control de la miopía y, por lo tanto, no teníamos evidencia suficiente como para adoptar un cambio referente a cómo tratar la miopía.

¿Se prevé a corto o medio plazo la puesta en práctica de algún avance que cambie de forma importante el abordaje de este defecto refractivo?

En los últimos 20 años hemos presenciado avances científicos muy importantes dentro del campo de la investigación de la miopía. Estamos ahora mismo en un momento muy interesante para nosotros, como profesionales de la visión, ya que empezamos a ser capaces de dirigir los avances científicos hacia el cuidado de la visión de nuestros pacientes. En la actualidad, existen numerosos grupos de investigación trabajando y colaborando para ampliar el conocimiento que tenemos acerca de los mecanismos fisiológicos de la miopía y para optimizar las pruebas y los tratamientos para controlar su progresión. En países de Asia, América, Australia y Europa ya se ha comenzado a tratar la miopía de manera diferente, y también muy importante son los proyectos de ley y los cambios en el sistema educativo de algunos países asiáticos, donde la comunidad científica está consiguiendo garantizar un número de horas mínimas de exposición a luz medioambiental en los colegios. Concretamente en China se están comenzado a re-­edificar algunos colegios y escuelas con materiales translúcidos para favorecer dicha absorción lumínica diaria y se evaluará el efecto que tiene en el control de la miopía en una población con una prevalencia tan elevada como la asiática.

Acumula experiencia clínica, docente e investigadora tanto en España como en otros países, fundamentalmente Reino Unido y Estados Unidos. ¿Qué diferencias destacaría en estos tres ámbitos en la comparación entre países?

Estudié y comencé mi carrera como óptico-­optometrista en Valladolid, rodeada de profesores y compañeros fantásticos, y desde entonces he tenido la suerte de ejercer en diferentes ámbitos profesionales dentro de la Optometría y en diferentes países. Mi promoción fue la segunda en obtener la diplomatura en Valladolid, y nuestro aprendizaje fue de calidad, detallado, humano y reforzado con la práctica clínica. No he realizado ninguna labor investigadora en España y, por lo tanto, no puedo comparar, pero en lo referente a mi experiencia docente y clínica puedo decir que el plan de estudios de la carrera de Optometría en el Reino Unido de finales de los 90 era similar al de Valladolid en esos años, quizá con más carga práctica aplicada. La similitud de los planes en aquel entonces se refleja en que sólo tuve que expandir mis conocimientos prácticos de Farmacología para obtener mi colegiatura en el Reino Unido. El sistema académico de Estados Unidos es similar al del Reino Unido, pero con un mayor rango de derechos legales en lo referido a los fármacos que se pueden emplear. Gracias al esfuerzo que nuestros compañeros han realizado por conseguir que la diplomatura de Optometría en España se convierta en título de grado, nosotros estamos ahora desarrollando planes y cambios similares a los que experimentaron el Reino Unido y Estados Unidos hace un par de décadas. En la actualidad, se siguen realizando cambios en el plan de estudios de EE.UU, y, por ejemplo, los estudiantes de primer curso de Optometría presencian y ayudan durante las consultas de sus compañeros de último curso desde el primer día de clase con el objetivo de prepararlos para interactuar con el paciente y sentirse parte del grupo de profesionales sanitarios de inmediato (toman el historial clínico, obtienen la graduación, presión intraocular, tensión arterial, graduación de gafas con instrumentos automatizados etc.). También cada vez son más quienes completan una residencia en Optometría en EE.UU tras concluir la carrera, para profundizar y especializarse en un campo concreto (Pediatría,  Geriatría,  lentes  de contacto, Atención Primaria, enfermedades oculares, visión binocular etc). En un futuro es posible que la residencia sea un componente obligatorio en la formación americana, con el objetivo de formar profesionales que sean expertos en su campo y puedan ejercer con un mayor rango de conocimientos y calidad gracias los conocimientos adquiridos.